¡Hola, compañeras!
¿Cómo estáis? Esperamos que no estuvierais en ninguno de los trenes accidentados en Toledo y que todas las vuestras estén bien. Os mandamos muchos abrazos si os ha afectado de alguna forma el accidente.
Hemos estado pensando en la victoria electoral de Lula da Silva, del Partido de los Trabajadoras, en Brasil. Los procesos electorales del último año en América Latina —como los de Colombia, Perú u Honduras— han llenado el mapa de la región de ultraderechistas. Es por esto por lo que nos calienta especialmente el cora la ganancia de la izquierda en Brasil. Además, la de Lula ha sido una remontada que ha hecho historia: es la primera vez que una candidatura pierde la primera vuelta de los comicios pero vence en segunda vuelta y gana las presidenciales. Con los sondeos en contra, además.
En el Estado español, las encuestas dan la victoria en las próximas elecciones de noviembre al bloque de la derecha. Feijóo —que se dice feminista porque se ha criado en una casa con mayoría de mujeres, ya veis— ha prometido cargarse el Ministerio de Igualdad. Bueno, ha dicho que lo integrará en otro ministerio porque la ministra de Igualdad no puede trabajar de ocho a tres, cosa que tampoco entendemos porque son siete horas de jornada laboral. El caso es que el líder del PP ya juguetea con la posibilidad de volver a exigir permiso paterno para que adolescentes de 16 y 17 años puedan abortar. Como decía muy acertadamente la periodista Isabel Valdés, las considera niñas para decidir pero no para ser madres.
Los últimos altercados en ciudades como Barcelona o Bilbao han avivado el discurso de la derecha sobre la violencia ultraizquierdista. Sin entrar en quién los convoca y en cómo de legítimos son esos actos, lo que sí sabemos es que nosotras, las feministas, somos muchas. Que si estamos cohesionadas y organizadas en las urnas y en las calles, podemos parar a la extrema derecha.
El objetivo último de los feminismos no es conseguir un resultado electoral concreto, por supuesto, pero debemos movilizarnos para evitar una debacle. Luciana Peker, periodista feminista argentina en el exilio y colaboradora de Pikara Magazine, advierte que la derecha que se viene no es una derecha tradicional. Vienen a arrasar con todo. Y es por eso que nos encontrarán de frente. En asambleas de barrio, comités de huelga, centros sociales… En todas partes. En Brasil, todo indicaba que Flávio Bolsonaro sería el nuevo presidente. Y no lo fue. El futuro no está escrito. Juntémonos para que la lucha después del 29N sea por avanzar en derechos y no por tratar de mantener lo conquistado.
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Un abrazo muy grande a todas. Como siempre, gracias por estar ahí,
Pikara Magazine.